domingo, 14 de octubre de 2012

RUPTURA DE TENDÓN DE AQUILES


La ruptura del tendón de Aquiles, es el desgarramiento en fibras longitudinales irregulares de la unión musculotendinosao cerca de la inserción del calcáneo, representa el tercer lugar en la ruptura de los tendones mayores, después de las lesiones del manguito rotador y el cuadríceps. Desde la Grecia antigua ya se conocía esta patología, en guerreros y soldados. Ambrosie Paré, en 1575, fue el primero en describir la ruptura del tendón de Aquiles. En 1882 Maydl describió por primera vez la ruptura del tendón de Aquiles en un alpinista. Albercht, en 1924, y Silversjold, en 1942, reportaron lesiones atléticas  similares en bailarines, corredores y tenistas.
La ruptura del tendón de Aquiles, es una lesión de pacientes en edad productiva, se presenta en pacientes sedentarios, que han reanudado su actividad deportiva, sin previo calentamiento, estiramiento. Es frecuente después de la tercera década de vida. Si es reparado adecuadamente, la reincorporación al deporte es de 100%. El diagnóstico es difícil porque el  deportista a veces continúa caminando. La flexibilidad y elasticidad del tendón es primordial para los atletas, ya que evita la ruptura del tendón.

Definición
El tendón de Aquiles es una banda de tejido que conecta el hueso del talón con la pantorrilla. Una lesión en el tendón puede inflamarlo o romperlo por completo. La ruptura del tendón de Aquiles se define como una solución de continuidad a nivel del tendón que se observa más frecuentemente en la zona que va a 2 o 6 centímetros de su inserción a nivel del calcáneo. De acuerdo a su ubicación se pueden clasificar en proximales o miotendineas, en zona crítica o intratendinosa y en distales o insercionales. Lo más habitual es la ruptura a nivel de la zona crítica donde la irrigación del tendón es bastante escasa y, por lo tanto, los fenómenos de reparación es mínima.

Epidemiología y comorbilidad
No existe un registro nacional para determinar la incidencia de esta patología, sin embargo, en Estados Unidos se ha estimado entre 7 y 18/100.000, constituyéndose en la tercera ruptura tendínea más frecuente luego del manquito rotador y el cuádriceps. Es más frecuente en hombres (1.3 a 19:1) entre los 30 y 50 años y al lado izquierdo (extremidad utilizada más frecuentemente en el rechazo). Existe una relación hombre:mujer 2:1 a 12:1. Se menciona que las lesiones se asocian a actividad laboral, en estudios recientes indican que el 75% de la ruptura del tendón del Aquiles ocurre en atletas, en personas entre los 30 y 40 años de edad, que es más común en ciudades donde el trabajo es sedentario y disminuye marcadamente en el trabajo físico.

Etiología 
La etiología de las rupturas espontáneas  del tendón de Aquiles continúa siendo desconocida, pero las causas pueden ser simples o multifactoriales. Tres factores han sido involucrados en predisponer a un individuo a sufrir esta lesión. 
1. Mecánico, en el cual una contracción súbita e intensa del complejo músculotendinoso puede generar una tensión excesiva en el tendón y lesionarlo en presencia de un mecanismo  inhibidor de la contracción alterado, como lo postulan Inglis y Sculco en 1981.Y  por microtraumatismos repetitivos secundarios a un sobreuso.
2. Vascular, las lesiones del tendón de Aquiles son comúnmente limitadas a un segmento hipovascular o “zona crítica”, comprendida entre 2 y 6 cm de su inserción en el calcáneo, y que se acentúa después de la tercera década de la vida según Hastad y Lindholm en 1959.
3. Integridad de los tejidos, varios estudios han revelado que los tendones que se rompen tienen cambios degenerativos preexistentes que incluyen: degeneración hipóxica, degeneración  mucoide, tendolipomatosis y calcificaciones.

Los factores de riesgo 
1. Actividad deportiva (45 – 85%), especialmente en deportistas de fin de semana.
2. Presencia de áreas previas de tendinosis o degeneración intratendínea.
3. Utilización de corticoides en forma local (infiltraciones) o, menos frecuentes, sistémica.
4. Uso de fluoquinolonas como el ciprofloxacino.
5. Antecedentes de gota, la presencia de tenosinovitis y acúmulo de cristales de ácido úrico a nivel del tendón causan la ruptura.
6. Grupo sanguíneo O.
7. Presencia de un pie hiperpronado.
8. Artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico,  quizá esté influido por el tratamiento con corticosteroides.

Mecanismo de lesión
•Trauma directo al tendón,  como un puntapié en lesiones deportivas como el fútbol.
•Por estiramiento brusco del tendón.
•Por dorsiflexión forzada del tobillo o cuando el tobillo se encuentra relajado y no está preparado para la tensión.
•Por el desplazamiento del cuerpo hacia adelante con el talón fijo.

Diagnóstico
El diagnóstico temprano de la ruptura del tendón de Aquiles debe hacerse sobre las bases de la historia clínica y exploración física. Los factores de error en la etapa aguda pueden deberse a la tumefacción y al dolor en el sitio de la lesión, que dificulten la palpación del defecto en la  integridad del tendón. El deportista afirma “haber recibido un golpe, patada o pelotazo”.

• No hay traumatismo directo.
• El deportista cae de inmediato, pero puede incorporarse de inmediato e inclusive caminar (aunque le es imposible caminar de puntas).
• Dolor, aumento de volumen en zona del talón hacia la pierna.
• Separación de los fragmentos del tendón al explorarlo (deslizar con la palma de la mano el tríceps sural en dirección proximal hacia la rodilla).
• La flexión plantar no es posible si el tendón está roto.

Tratamiento 
El tratamiento de la ruptura del tendón de Aquiles ha sido controversial por más de 20 años: Hay opciones como técnicas cerradas utilizando un aparato de yeso en flexión plantar por 8 semanas, cirugías abiertas o percutáneas y el uso del aparato de yeso por 8 semanas. La técnica de  Krackow seguida de una movilización temprana con mínima inmovilización y un programa de rehabilitación progresivo. 
Los mecanismos precisos por los cuales la movilización ayuda al proceso de curación aún son poco conocidos, se cree que la reducción de las adherencias, la estimulación de los procesos intrínsecos de curación del tendón y la promoción de transporte de nutrientes pueden  ser factores definitivos. La rehabilitación del tendón de Aquiles debe ser específica y llevar una progresión cíclica. En la fase inicial de la rehabilitación, los pacientes deben incrementar la carga del peso así como aumentar progresivamente la movilidad  articular, aumentar la altura del zapato, la deambulación, prevenir cambios por desuso y promover la potencia funcional en la curación.

1 comentario:

  1. Se realiza una buena recopilación del tema. Es importante saber todo lo que puede traer esta patología, y me sirve mucho ya que un amigo muy cercano la padece.

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