La ruptura del
tendón de Aquiles, es el desgarramiento en fibras longitudinales irregulares de la
unión musculotendinosao cerca de la inserción del calcáneo, representa el tercer
lugar en la ruptura de los tendones mayores, después de las lesiones del
manguito rotador y el cuadríceps. Desde la Grecia antigua ya se conocía esta
patología, en guerreros y soldados. Ambrosie Paré, en 1575, fue el primero en describir
la ruptura del tendón de Aquiles. En 1882 Maydl describió por primera vez la
ruptura del tendón de Aquiles en un alpinista. Albercht, en 1924, y Silversjold, en
1942, reportaron lesiones atléticas
similares en bailarines, corredores y
tenistas.
La ruptura del
tendón de Aquiles, es una lesión de pacientes en edad productiva, se presenta en
pacientes sedentarios, que han reanudado su actividad deportiva, sin previo
calentamiento, estiramiento. Es frecuente después de la tercera década de vida. Si es reparado
adecuadamente, la reincorporación al deporte es de 100%. El diagnóstico es
difícil porque el deportista a veces
continúa caminando. La flexibilidad y
elasticidad del tendón es primordial para los atletas, ya que evita la ruptura del tendón.
Definición
El tendón de Aquiles
es una banda de tejido que conecta el hueso del talón con la pantorrilla. Una
lesión en el tendón puede inflamarlo o romperlo por completo. La ruptura del
tendón de Aquiles se define como una solución de continuidad a nivel del tendón que
se observa más frecuentemente en la zona que va a 2 o 6 centímetros de su
inserción a nivel del calcáneo. De acuerdo a su ubicación se pueden clasificar en
proximales o miotendineas, en zona crítica o intratendinosa y en distales o insercionales.
Lo más habitual es la ruptura a nivel de la zona crítica donde la irrigación
del tendón es bastante escasa y, por lo tanto, los fenómenos de reparación es
mínima.
Epidemiología
y comorbilidad
No existe un
registro nacional para determinar la incidencia de esta patología, sin embargo, en Estados
Unidos se ha estimado entre 7 y 18/100.000, constituyéndose en
la tercera ruptura tendínea más frecuente luego del manquito rotador y el
cuádriceps. Es más frecuente en hombres (1.3 a 19:1) entre los 30 y 50 años y al lado
izquierdo (extremidad utilizada más frecuentemente en el rechazo). Existe una
relación hombre:mujer 2:1 a 12:1. Se menciona que las lesiones se asocian a
actividad laboral, en estudios recientes indican que el 75% de la ruptura del
tendón del Aquiles ocurre en atletas, en personas entre los 30 y 40 años de edad, que
es más común en ciudades donde el trabajo es sedentario y disminuye
marcadamente en el trabajo físico.
Etiología
La etiología de las
rupturas espontáneas del tendón
de Aquiles continúa siendo desconocida, pero
las causas pueden ser simples o multifactoriales. Tres factores han sido
involucrados en predisponer a un individuo a sufrir esta lesión.
1. Mecánico, en el
cual una contracción súbita e intensa del complejo músculotendinoso puede
generar una tensión excesiva en el tendón y lesionarlo en presencia de un
mecanismo inhibidor de la contracción
alterado, como lo postulan Inglis y
Sculco en 1981.Y por microtraumatismos
repetitivos secundarios a un
sobreuso.
2. Vascular, las
lesiones del tendón de Aquiles son comúnmente limitadas a un segmento
hipovascular o “zona crítica”, comprendida entre 2 y 6 cm de su inserción en el
calcáneo, y que se acentúa después de la tercera década de la vida según Hastad y
Lindholm en 1959.
3. Integridad de los
tejidos, varios estudios han revelado que los tendones que se rompen tienen
cambios degenerativos preexistentes que incluyen: degeneración
hipóxica, degeneración mucoide,
tendolipomatosis y calcificaciones.
Los factores
de riesgo
1. Actividad
deportiva (45 – 85%), especialmente en deportistas de fin de semana.
2. Presencia de
áreas previas de tendinosis o degeneración intratendínea.
3. Utilización de
corticoides en forma local (infiltraciones) o, menos frecuentes, sistémica.
4. Uso de
fluoquinolonas como el ciprofloxacino.
5. Antecedentes de
gota, la presencia de tenosinovitis y acúmulo de cristales de ácido úrico a nivel
del tendón causan la ruptura.
6. Grupo sanguíneo
O.
7. Presencia de un
pie hiperpronado.
8. Artritis
reumatoide, lupus eritematoso sistémico,
quizá esté influido por el tratamiento con
corticosteroides.
Mecanismo de
lesión
•Trauma directo al
tendón, como un puntapié en lesiones
deportivas como el fútbol.
•Por estiramiento
brusco del tendón.
•Por dorsiflexión
forzada del tobillo o cuando el tobillo se encuentra relajado y no está preparado
para la tensión.
•Por el
desplazamiento del cuerpo hacia adelante con el talón fijo.
Diagnóstico
El diagnóstico
temprano de la ruptura del tendón de Aquiles debe hacerse sobre las bases de la
historia clínica y exploración física. Los factores de error en la etapa aguda pueden
deberse a la tumefacción y al dolor en el sitio de la lesión, que dificulten la
palpación del defecto en la integridad
del tendón. El deportista afirma “haber
recibido un golpe, patada o pelotazo”.
• No hay traumatismo
directo.
• El deportista cae
de inmediato, pero puede incorporarse de inmediato e inclusive caminar
(aunque le es imposible caminar de puntas).
• Dolor, aumento de
volumen en zona del talón hacia la pierna.
• Separación de los
fragmentos del tendón al explorarlo (deslizar con la palma de la mano el
tríceps sural en dirección proximal hacia la rodilla).
• La flexión plantar
no es posible si el tendón está roto.
Tratamiento
El tratamiento de la
ruptura del tendón de Aquiles ha sido controversial por más de 20 años: Hay
opciones como técnicas cerradas utilizando un aparato de yeso en flexión plantar por
8 semanas, cirugías abiertas o percutáneas y el uso del aparato de yeso por 8
semanas. La técnica de Krackow seguida
de una movilización temprana con mínima
inmovilización y un programa de rehabilitación progresivo.
Los mecanismos
precisos por los cuales la movilización ayuda al proceso de curación aún son
poco conocidos, se cree que la reducción de las adherencias, la estimulación de los
procesos intrínsecos de curación del tendón y la promoción de transporte de
nutrientes pueden ser factores
definitivos. La rehabilitación del tendón de Aquiles
debe ser específica y llevar una progresión cíclica. En la fase inicial de la
rehabilitación, los pacientes deben incrementar la carga del peso así como aumentar
progresivamente la movilidad articular,
aumentar la altura del zapato, la
deambulación, prevenir cambios por desuso y promover la potencia funcional en la
curación.


Se realiza una buena recopilación del tema. Es importante saber todo lo que puede traer esta patología, y me sirve mucho ya que un amigo muy cercano la padece.
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